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CAMBIANDO NUESTRA FORMA DE PENSAR
Publicado 09/12/2011 por Hacia La Cima 777

Lucas 7:11-16 "Poco después Jesús, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud, se dirigió a un pueblo llamado Naín. Cuando ya se acercaba a las puertas del pueblo, vio que sacaban de allí a un muerto, hijo único de madre viuda. La acompañaba un grupo grande de la población. Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores. Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: Joven, ¡te ordeno que te levantes! El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos se llenaron de temor y alababan a Dios." En este dia, voy a vencer la batalla más importante que tengo por delante, que es la batalla de mis pensamientos. Todo lo que nos decimos nosotros, a nosotros mismos, va a determinar el éxito o la derrota en nuestras batallas. Todos hablamos con nosotros mismos permanentemente. Se calcula que tenemos un promedio de veinte mil pensamientos diarios. ¿Cuántos hablamos con nosotros mismos? Todos hablamos con nosotros mismos, y en general, esas frases que nos hablamos, son frases cortas, son automáticas, se calcula que el noventa y cinco por ciento de todo lo que nos decimos a nosotros mismos, son frases repetitivas del pasado, y todo lo que yo me digo a mi mismo, va a determinar el éxito o el fracaso. Lo que yo me digo a mi mismo marca mi éxito o mi derrota. Si nosotros pudiésemos sacar esos pensamientos y ponerlos afuera para analizarlos, descubriríamos que son solo eso, pensamientos. No somos nosotros, nuestra esencia, nuestro espíritu, no es lo que pensamos, lo que pensamos son pensamientos, y si los pudiésemos sacar para analizarlos, descubriríamos que esos son solamente pensamientos. Esta es la historia donde van a enterrar a un muchacho, está muerto, van todos camino a la tumba, va todo el pueblo llorando, la mamá, viuda, está llorando, todo el mundo habla tristeza, de pronto aparece Jesús, para el féretro y le dice: Joven, ¡levántate! el joven resucita. El pueblo llorando, representa las miles de voces que tenemos en la cabeza, que nos hablan de derrota, nos hablan ansiedad, nos hablan fracaso, pero todas esas voces se calman, cuando aparece una voz más potente, que es la voz del Señor. Y en este dia, yo no sé cuantos miles de voces te lastimaron el cerebro, pero todas las voces del miedo, de la pobreza, y de la inseguridad, se van a silenciar, porque una voz más potente te va a decir: levántate, porque yo tengo un camino de bendición, en este dia todas las voces que nos han querido llevar a la tumba, se van a callar en el nombre de Jesús Cuando el pueblo llevaba al muchacho muerto, lo llevaban para la tumba, cuando Jesús lo resucita, se lo entrega a la madre. Todas las voces que nos hablan siempre, nos llevan para la derrota, pero la voz de Jesús siempre nos lleva para la casa, para la victoria, nosotros no fuimos diseñados para ir a la derrota, fuimos diseñados para ir al ambiente de bendición. Las voces, hoy te llevaron a la depresión, te llevaron a la ansiedad, te llevaron a la tristeza, tengo una buena noticia, una voz más poderosa que todas las voces, nos va a llevar a la bendición, nos va a llevar al éxito, porque donde el Señor aparece algo que estaba muerto vuelve a levantarse. Todo lo que celebres anticipadamente viene a tu vida. Dice que cuando el chico se levantó, resucitó, lo primero que hizo fue hablar, e investigué la palabra hablar y quiere decir " hablar fe", lo primero que hizo el resucitado fue hablar fe. Voy a enseñarte tres cosas que quiero que guardemos en nuestro espíritu porque vamos a terminar el año en victoria. Primera cosa: Lo primero que me digo a mi mismo es la clave para mi victoria. Cuando alguien te dice algo, lo primero que vos te decís a vos mismo va a determinar tu victoria. Por ejemplo, te dicen tonto, vos le vas a decir ¡qué te pasa! ¡quien te crees que sos! vos con esa cara de tonto no vas a lograr nada, está despedido!, nos vienen reacciones. Lo primero que nos tiene que venir a hablar con nosotros mismos es una palabra de fe, una promesa, cuando alguien te dice: estás despedido, no lo vas a lograr, te va a ir mal, ya lo probaste, ya lo intentaste, lo primero que nos decimos, tiene que ser una palabra de fe, porque cuando yo me digo a mi mismo una palabra de fe, crece mi fe, y cuando yo estoy lleno de fe, nada me puede destruir. Lo primero que yo me tengo que decir cuando viene el rechazo es una palabra de fe. El hijo pródigo estaba con los cerdos, y dice la Biblia que se dijo a si mismo: volveré a la casa de papá y tendré abundancia, y tuvo abundancia. Dice la Biblia que una mujer con cáncer vaginal, doce años enferma, se dijo a si misma: si yo toco el manto del Señor, seré sana, y fue sana, porque si lo primero que vos te decís a vos mismo, es una promesa, es una palabra de fe, va a crecer fe dentro tuyo, y la fe siempre mueve a Dios. Lo primero que tenés que decirte es fe. Por ejemplo: Lo que viene es mejor. - ¡Está despedido!, ¡lo que viene es mejor! - No nos interesa contratarlo, ¡lo que viene es mejor! - Vos te vas a quedar solo, ¡lo que viene es mejor! Eso es hablar fe, ¡lo que viene es mejor! Somos como la luz de la aurora, que va de gloria en gloria, cuando alguien te maltrate, vos decite a vos mismo, lo que viene es mejor. Yo no pierdo nada me renuevo. - Perdiste el trabajo, yo no pierdo nada me renuevo. - Perdiste años, yo no pierdo nada me renuevo. - Perdiste salud, yo no pierdo nada me renuevo. El águila, cuando tiene cuarenta años, se le dobla el pico, no puede capturar su presa, se muere, algunos se mueren, otros animales se buscan una roca en las alturas, y se refugian cinco meses, se internan en una roca y empiezan a golpear el pico sobre la roca, hasta que se les cae, literalmente, el animal ensangrentado, se le cae el pico y espera que le crezca uno nuevito, y cuando se le sale el pico nuevo, empieza a arrancar pluma por pluma, una por una, se saca las saca todas y cuando está todo ensangrentado, no pudo comer, está debilitado, dice que le salen plumas nuevas, el pico nuevo, y gracias a ese renuevo, vive treinta años más. Sabes que dice la Biblia, en Isaías, que los hijos de Dios somos como las águilas, no perdemos nada, nos renovamos. Esa casa era el pico viejo, ese trabajo era el pico viejo, pero lo que viene será mejor, porque los hijos de Dios no perdemos, nos renovamos, porque lo que viene es mejor. Alguien tiene que aprender a hablar fe, y a decir, lo que viene será mejor. Sí, decís, pero yo no tengo nada, Dios es especialista en nada, al tercer día de la creación dijo. Produzca la tierra y toda la tierra produjo, Dios no sembró una semilla, Dios creó de la nada, tengo una palabra para los que no tienen nada, Dios es especialista en nada, y de la nada va a darte producción, porque para los hijos de Dios, lo que viene siempre es mejor. Vamos de gloria en gloria, no has perdido nada, solo era un pico, solo eran alas viejas y las que vienen, te darán treinta años de victoria. Yo sé que lo voy a tener, practica esta promesa. Vos decilo aunque no lo creas fraterno, decirlo, por ejemplo: - Este trabajo no es para vos, yo sé que lo voy a tener. - Te vas a quedar soltero, yo sé que lo voy a tener. - Usted no va a recuperar nunca su salud, yo sé que lo voy a tener. Yo tengo derecho a estar bendecido, Dios nos hizo para estar bendecidos. Saúl perseguía a David para matarlo, porque David había sido elegido como rey. Cuando las voces te persiguen, es porque el infierno sabe, que has sido destinado para gobernar en victoria, en el nombre del Señor, Saúl nunca lo alcanzó a David, porque la voz del infierno, nunca alcanza a los hijos de Dios, podrá atormentarte, podrán decirte no, podrán perseguirte, más no te van a capturar, porque yo sé que lo voy a tener, porque Dios me lo ha prometido. Nadie se hace millonario en un día, pero hay un día que sabes que serás millonario. Nadie se hace feliz en un día, pero hay un día que sabes que serás feliz. Nadie se hace bendición en un día, pero hay un día que serás bendición. Y este es el día, hoy es el día que te vas levantar. ¿Sabes por qué Dios dejó que el joven se muera?, porque hay cosas que se tienen que morir, para que la vida de Dios te levante a una nueva dimensión extraordinaria. Dios dejó que toques fondo, para que del fondo te pongas de pie, y levantes alas como las águilas, porque lo que viene será mejor que lo que fue. Lo primero que me tengo que decir a mi es una promesa de Dios. Por ejemplo te dicen tonto, nadie te va querer, no, vos decís la promesa de fe, porque el noventa y cinco por ciento son reacciones instintivas que tenés. Todo lo puedo en Cristo. Dice Filipenses 4:13" Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, esto lo tenés que saber de memoria. Por ejemplo te dicen: Usted no está capacitado para este trabajo. ¡Todo lo puedo en Cristo! Vos no vas a lograr lo que propones. ¡Todo lo puedo en Cristo! Usted no puede ser un buen padre. ¡Todo lo puedo en Cristo! Hijo te va a ir mal. ¡Todo lo puedo en Cristo! Sos un incapaz. ¡Todo lo puedo en Cristo! ¿Yo todo lo puedo en Cristo? ¿Yo lo puedo todo en Cristo, yo puedo bailar danzas clásicas? Todo no es de todo. No dice de todo lo puedo en Cristo dice todo para lo que naciste. El sueño que está en tu corazón, para el que naciste todo lo podés. ¿Sabés por qué yo no brillo? porque yo no nací para eso, yo nací para otra cosa. ¿Sabés por qué Felipe baila mal? porque no nació para eso, pero dale un micrófono y los demonios se van, la gente es sanada y la gente es bendecida, porque nació para eso. Para lo que vos naciste, lo vas a lograr. Si sabés para qué naciste, y tu pasión está activada, yo te digo todo, todo, lo que necesites para alcanzar tu sueño, lo vas a lograr. Yo cuando recibí esto, salté como el cisne. Una mujer de ochenta años subió al monte Fuji, el segundo monte más alto del mundo, ochenta años. Lo primero que me digo a mi mismo tiene que ser una promesa de Dios, así levantas fe. La gente mira el estuche, pero Dios mira el corazón. David tenia quince años, el padre no lo quiso porque lo tuvo la mujer con otra persona, el padre lo rechazó, lo encerró con las ovejas, cuando David vino, el profeta dijo éste no puede ser rey, y Dios le dijo, no mires afuera, mirá el corazón, porque este chico por dentro, estaba con la flauta y decía Jehová es mi pastor, nada me faltará, Dios está conmigo, por dentro es una bomba de fe. Vos tenés que aprender a hablarte fe, y a no tener reacciones instintivas producto del hábito, de lo que nos decimos negativamente. Todo lo puedo en Cristo, Voy de gloria en gloria, Nada me separa del amor del Señor. Voy a enseñar los otros dos principios. Está el rey David, lo persigue Saúl para matarlo, lo persigue, porque Saúl tenia la presencia de Dios y la perdió, y le cayó a David, y Saúl perseguía a David porque siempre, el que tuvo la presencia y la perdió, persigue al que tiene la presencia. Dice que David fue a un ciudad llamada Nob, y se refugió en Nob, allí vivían los adoradores, los levitas y los adoradores y David necesitaba palabra de fe, palabra de Dios. La gente viene a la iglesia cuando está huyendo, y viene a la iglesia porque necesita una palabra de fe para levantar fe por dentro. Segunda enseñanza: Una promesa de Dios tengo que transformarla en un pensamiento mío. ¿Cómo logro agarrar una promesa, Todo lo puedo en Cristo, y hacerla que sea parte de mí? ¿Cómo logro plantar esa promesa en mi mente, para que sea parte de mí? Segundo: Si medito en las promesas de Dios esas promesas van a ser parte de mí. Meditar, no es de la Nueva Era, dice la Biblia que quiere decir, hablar. Jehová es mi Pastor, Jehová es mi, mío, nada me falta, él es mi pastor. Nada me faltará, me falta trabajo, me falta de todo, me falta fe, pero si Jehová es mi pastor. David todo el día decía: mi meditación es tu palabra, hablaba todo el día las promesas, las masticaba, "su vara y su cayado me infundirán aliento" cuando estoy desalentado, Dios va a sacar un palo que era para pegarle a los animales, Dios me va a dar aliento porque él va a correr a los animales, entonces cuando alguien viene y te dice, usted no va a ir, vos decís: "Jehová es mi pastor nada me faltará", o te dicen, esto se viene difícil, nada me faltará y te sale solo, no es que estás como un loro, no, ya es una manera de funcionar. Vos venís a la iglesia, yo te doy la semilla, te doy la promesa, pero no puedo plantarla en tu mente, por eso cuando venís acá, te decimos, levanta la mano, repetí las promesas. Hay gente que no medita nunca, vos estás acá y repetís las promesas, y decís: todo lo puedo en Cristo. Cuando viene alguien y te dice, usted es un desastre, te salen solas las promesas, ya no es una promesa, ahora es un pensamiento tuyo. A vos te violaron hace cuarenta años, y cada día que recordás la violación, te vuelve a violar en tu mente, porque estás meditando, te pasó una vez, pero vos lo meditas y cada vez que meditas el abuso, volviste a ser violado otra vez. A vos alguien te maltrató, y cada vez que decís, como me pasó y mira lo que me pasó, te vuelve a maltratar otra vez, porque estás meditando. Y cada vez que alguien te rechazó y lo repetís, te pasa de nuevo. Necesitamos meditar la palabra de fe. David desde que se levantaba estaba con las promesas, las pensaba, las hablaba, se llenaba de fe. Si medito las promesas, se trasformarán en mis pensamientos. Eso te pasa cuando miras una novela, vos estás meditando la novela. Les voy a contar una historia Había un muchacho feo, era tan feo que le daba vergüenza salir, y encontró una máscara linda y se la puso, y pasaron tres años y se enamoró, se casó, y en la luna de miel dice, le tengo que decir la verdad a la chica, y le dice: la verdad que lo que estás viendo es una máscara, ¿querés ver mi verdadero rostro?, cuando se la saca, la cara era igual a la de la máscara. Venís a la iglesia y decís Voy de gloria en gloria, todo lo puedo en Cristo, y te haces como Dios, a imagen de Dios. Todo lo puedo en Cristo. Dice que cuando David llegó a Nob se llenó de la palabra de fe, y encontró en Nob pan para comer, y la espada de Goliat, porque siempre en las promesas de Dios, va a haber pan, y va a haber armas para tu próxima victoria. De ahí se fue a otra ciudad llamada Gaad, en que vivían los gigantes, era donde había nacido Goliat, y cuando llega David, viene Agar porque (y esto es simbólico) Dios primero te mete en un lugar para que aprendas las promesas de fe, pero cuando salgamos de acá, vamos a ir a un lugar donde nadie habla las promesas. Mañana vas a ir a tu trabajo y la gente que habla promesas no está, todo lo puedo en Cristo, mañana en tu colegio nadie va a estar, tu jefe no te va a decir, te veo bendecido, no. En la camioneta no te van a decir: pase usted hijo de Dios, porque Dios te entrena en un lugar para mandarte a otro lugar, y dice que cuando llegaron los enemigos de David dijeron ¿no es éste el rey David? todo el infierno sabe que fuiste llamado a reinar, todos los demonios saben que sos hijo del rey y cuando lo miraron dijeron ¿no es éste el que venció a Goliat? todo el infierno y el diablo se acuerdan de tu última gran victoria, cuando el diablo te oprime, decile, te olvidaste la última paliza que te di, es el anticipo de la próxima paliza que te voy a dar, si vos hoy llegaste acá como llegaste, Dios te va a llevar hasta allá, porque si hasta acá Dios estuvo contigo, hasta allá estará también. Por eso es tan importante meditar. Josué, ve morir seiscientas mil personas durante cuarenta años, Dios dice ¿cómo le sano la cabeza a este hombre que vio morir a toda una generación? y Dios le dice: Josué te mando que te esfuerces, que seas valiente, que medites en mi palabra de día y de noche, y todo lo que hagas te saldrá bien. Porque Dios le tenía que limpiar la cabeza a Josué de tantas muertes. Tenía que meditar en Josué, hijo de Nun, de la tribu de Efraín, de la casa de José. Josué quiere decir "Jehová prospera", yo soy Jehová prospera, prospera Jehová a Josué, hijo de Nun quiere decir, doblemente prosperidad. De la familia de José que quiere decir aumento. Efraín quiere decir prosperidad salvaje. Cuando David se fortaleció, fue a un lugar donde nadie hablaba su lenguaje de fe, para entrenarse en hablar palabra de fe. Lo primero que tenés que decirte es una palabra de fe, si medito en las promesas de Dios, se trasforman en mis pensamientos. Dice que cuando David llegó, lo querían matar. ¡Este es el rey! y David para que no lo maten se hizo el loco, y dice que escupía. Porque cuando vos entras con una palabra de fe, donde no hablan fe te ven como un loco, mañana tu compañero te va a decir, esto está mal y vos le decís, todo lo puedo en Cristo, o, ésta explota en cualquier momento, pero a mi no me tocará, yo estoy marcado con la bendición, vos te burlaste de mi, mañana se van a burlar de vos, porque para el que no cree es locura, pero para el que cree, dice Pablo, es poder y potencia de Dios. Vamos a hablar fe. Nada me separará del amor de Dios. Jehová es mi castillo y mi roca, él es mi esperanza, todo lo que pise Dios me lo dará, todo lo que haga me saldrá bien, Jehová está conmigo. No temeré a ningún ejercito él es mi escudo mi roca. Te amo Señor, te pertenezco, soy hijo del rey llamado a gobernar. Hoy las cosas están mal, pero mañana estarán bien, porque voy de gloria en gloria, hablando tu palabra parezco un loco para la gente, pero soy un cuerdo, por fin soy cuerdo, porque hablaba lenguaje de gigantes, más ahora hablo lenguaje de rey. El diablo sabe que he sido llamado y coronado para cosas extraordinarias, el diablo sabe que vencí a Goliat en las batallas de mi pasado, y si vencí en mi pasado, en mi presente sucederá. Decía David, Señor yo amo tu Palabra, todo el día la medito, la hablo, la pienso, hasta que es parte de mi ADN hasta que corra por mi sangre, hasta que llene cada célula, el calcio de mis huesos, sea el aire que respiro Señor. En esta noche haz venido aquí, las voces te llevaban a enterrarte, más alguien te ha aparecido en el camino, es el amigo Jesús, y dijo, yo no iba a dejar que te llevan a la tumba hoy estoy acá para decirte levántate, porque tumba no es tu destino, casa es tu destino, abundancia es tu destino, bendición es tu destino, éxito es tu destino, no has perdido nada, solo se ha caído el pico y las plumas que ya no servían, voy a renovar tu espíritu y voy a vivificar tu alma, y voy llenar tu corazón de mis fuerzas, voy a expandir tus ojos para que veas a lo grande, porque hasta donde te atrevas a ver, hasta allí te daré. Caminaré contigo a derecha y a izquierda, no dejaré que tu pie tropiece sobre piedra, y cuando caigas, si caes, volverás a levantarte. Yo te llamé, yo pacté contigo en la cruz, a través de la cruz, y todo lo que has logrado, ha sido gracias a mí, dice el Señor, y todo lo que tienes ha sido gracias a mí, y por lo que vamos, será todavía mejor. Lo primero que me digo a mi mismo es una promesa de Dios. Cuando nos digan, no te quiero, no vales, lo primero que vendrá a mi mente es una promesa. Segundo, todo lo que medite terminará siendo parte mía, separa tiempo para meditar. Jesús se aislaba, se iba solo, salí a caminar, tomate un tiempo a solas con el Señor, deja que la palabra te hable. Hasta que eso pase a ser parte de tu vida. David decía, cuan preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos, si enumero la suma de ellos es extraordinario. Tercera cosa: David pasaba tiempo con el Señor, y cuando llegó donde estaban los gigantes, te voy a enseñar algo poderoso, el Señor me lo dijo y me hubiera gustado saberlo cuarenta y tres años atrás, cuando David estaba con los gigantes se hacia el loco, escupía, pero dice que marcaba las puertas, y escribía en las puertas, y lo hacía, para hacer algo espiritual que nosotros vamos a hacer en esta semana, porque Dios me dijo que se van a abrir todas las puertas, todas. Escribía en las puertas una letra, la letra Tab, que es como una T pero en el alfabeto hebreo, escribía como si nosotros pusiésemos la zeta, lo hacía porque eso era un símbolo de que David, tenía en ese lugar la última palabra. Cuando vayas al hospital y te den el diagnóstico, vos vas a soltar la última palabra, cuando salgas del hospital dirás, estoy sano por las llagas de Jesús, cuando tu hijo te diga, no te quiero, me voy a seguir drogando, y cuando te vayas le vas a soltar la última palabra: yo te parí para la luz, y vas a volver a papá. Porque el que marca la última palabra de fe, toma el lugar a nivel espiritual. David siguió huyendo, pero después de catorce años fue hecho rey, y después de dos años, el primer lugar que tomó, fue el que había marcado. Esta semana vas a ir a ver la casa, y cuando te digan ¿tiene la plata? y le decís que no, entonces váyase. Cuando te vas, vos soltás la última palabra, declaro que la casa es mía, en el nombre de Jesús, porque el que dice la última palabra, toma el lugar a nivel espiritual. Se nos van a abrir todas las puertas, la gente te va a decir que estás loco, lo estás, pero el infierno sabe que sos hijo del rey, que venciste a Goliat, y pronto se van a enterar, porque vas a volver, no como un loco, sino como un gobernador, y cuando el abogado te diga, este juicio usted no lo va a ganar, vos le decís, no lo va a ganar, qué más, dígame todo lo que me tiene que decir, y después soltás la palabra. Si te dicen a vos siempre te gusta tener la última palabra, ¡sí! pero que sea de fe, no de cabezón, decís este juicio es mío, todo lo que haga prosperará, confieso la última palabra de fe. Jesús le dijo al diablo: Escrito está. El diablo le dijo, ¿tenés hambre? tírate, y a la tercera Jesús le dijo, escrito está, al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás, y cuando salió del desierto, salió en el poder del Espíritu Santo, porque el que suelta la última palabra, es el que toma el lugar. Sobre FIHNEC vamos a soltar la última palabra, sobre la salud, sobre las finanzas. Este es un tema que comparte Org. Hacia La Cima, para incrementar nuestro liderazgo. Escríbenos a hacialacima777@hotmail.com o hacialacumbre7777777@gmail.com o visítanos www.hacialacima777.blogspot.com

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Publicado por: Bart De Wolf , Miembro Vitalicio del Capítulo Siete Mares de FIHNEC El Salvador.
Y les dijo Jesús: “Venid en pos de mi, y haré que seáis pescadores de hombres”. (Marcos 1:17)
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Vencemos por la sangre del Cordero y por nuestro testimonio (Apocalipsis 12:11)